Relatos y Cuentos Breves

De Miguel González Troncoso

Por Editorial Amanuense (Chile)

Podría decirse que la literatura es una forma de comprender la vida: de mirarla, describirla y finalmente asumirla y apreciarla. Imagen Portada

En la introducción a la literatura del siglo XX Vintila Horia habla de la literatura como un método de conocimiento (*) pues a través de sus páginas se pueden encontrar huellas del pasado, del presente y del porvenir del ser humano.

En los Relatos y Cuentos Breves de Miguel González nos encontramos con estos trozos y fragmentos, a modo de imágenes o fotografías, que individualmente conforman unidades porque tienen vida propia, son un todo en sí y en su conjunto describen un universo mayor. Entonces esta obra es un todo (universo) situado en un tiempo y en un espacio determinado (nuestra época), que a su vez es parte de un continuo  y de un universo mucho mayor en la larga historia de la humanidad. Estos relatos y cuentos breves son destellos que contribuyen a iluminar el sentido de la vida y el destino del hombre.

En este prólogo a la obra de Miguel González no hay una crítica en el sentido técnico, sino una valoración de su trabajo creativo, porque tomando de nuevo, lo que sugiere Rilke, de manera muy simple y sin pretensiones, “las obras de arte son soledades infinitas y con nada son menos alcanzables que con la crítica” (**) Lo que importa aquí es que se ha dado un gran paso, que en sí constituye una meta y quizá para el autor, una meta muy significativa, que otorga una satisfacción más allá delo estrictamente material.

Miguel González, a través de su narrativa, nos presenta estos destellos que captan fotografías de momentos. Son nuestros momentos, los de hoy, en nuestro entorno inmediato, nuestro trabajo, y el cotidiano devenir. Es aquí donde se cumple lo que de modo imperativo Rilke sugiere, “preste atención a lo que su propia vida cotidiana le ofrece” porque “para el creador no existe pobreza ni lugar pobre o indiferente”. El relato “El viaje” ejemplifica esta perspectiva. Es cierto, los relatos y cuentos de Miguel surgen de su mundo cotidiano, de su experiencia a través de los años en el servicio público; de sus avatares, sus anécdotas y preocupaciones, de sus sueños y esperanzas; es decir desde el sustrato mismo que es la vivencia, desde su mirada muy particular, pero que en el texto se universaliza. Aquí nos acercamos a lo que por su parte nos ha dicho Julio Cortázar en relación al cuento: desde una simple anécdota o de un hecho trivial se puede derivar una historia con sentido, que da cuenta de lo esencial en los seres humanos. En el devenir cotidiano el escritor descubre esos hilos invisibles, esas leyes que gobiernan la vida, y luego con sus habilidad en el manejo de la palabra escrita, su sensibilidad y su imaginación lo convierte en una “obra de arte”, que busca la poesía, es decir esa “otra manera de decir las cosas”.

En lo concreto estos relatos y cuentos breves retratan el mundo de hoy. Describen sucintamente, sin caer en detalles, con un lenguaje sencillo y preciso lo que acontece a nuestro alrededor, que pude pasar desapercibido o como un simple detalle, sin embargo son detalles que hacen reflexionar sobre los problemas de la sociedad actual, las contradicciones del sistema social político y económico, la crisis de valores, la indiferencia, la intolerancia, la violencia y la pérdida de lo humano.  Lo que el filósofo ruso llama Berdiaev llama “el mundo caído”. Esto se hace patente en relatos como “El funcionario”, “El empleado”, “La desafiliación”.  Queda patente en algunos relatos el juego del poder, su uso y abuso. Los anti-valores que impone la sociedad de consumo como la competencia, la sobre posición del objeto sobre el sujeto, la máquina sobre la persona: en “El retiro” y otros. Junto a estos relatos que nos conectan con temas valóricos esenciales, también se encuentran otros que matizan este cuadro, destacando esos aspectos a lo que la sociedad en su conjunto estimula, como el micro-relato “Ganador”  como un slogan de la sociedad de consumo. Quizás los cuentos de mayor alcance y que calan más hondo dentro de esta serie, son “La lista”, “El mentor” y “Orígenes”, porque nos sitúan en esos lugares y momentos límites de la condición humana, donde se ponen a prueba los valores más profundos y donde la persona enfrentada a estas situaciones límites se aferra a su dignidad y trascendencia o cae en lo más mísero de su condición.

En esta obra narrativa de Miguel González también nos encontramos con cuentos breves que le dan un matiz más lúdico y un carácter de experimentación en la técnica del micro-cuento, que nos deslizan por los planos menos tensos de la conciencia.

Sin duda que leyendo estos relatos, cualquier lector en un futuro no muy lejano, (el tiempo va cada vez más rápido y los cambios más abruptos) a partir de estas piezas, se hará un cuadro bastante completo de nuestras condiciones de vida; nuestras maneras de relacionarnos, de resolver nuestros problemas, de convivir y de actuar y de los valores o anti-valores en que se resolvía la sociedad y el individuo.

En su conjunto este libro de Miguel González es un valioso aporte a la creación literaria, un esfuerzo por compartir sus visiones, su sensibilidad y su compromiso con la humanidad. Ciertamente que sus relatos y cuentos nos ayudan a mirarnos con detención, con sencillez, con realismo, con mucha esperanza y por supuesto con esa mezcla de alegría y asombro por los misterios de la vida y de la humanidad.

(*) Vintila Horia, Introducción a la literatura del Siglo XX; Universidad Gabriela Mistral y Editorial Andrés Bello, 1989, p. 14

(**) Rainer María Rilke, Cartas a un joven poeta; Ediciones Obelisco, 2000, p. 33